Edición mensual - Octubre 2011 - Opinión

Reflexiones (I)

Félix Calle

Nº 239 - Opinión

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Reflexiono –y lo más probable es que esté en algún que otro error-, cómo se ha gestado esta crisis y qué medios han interpuesto nuestros gobernantes y qué ideas han aportado el resto de políticos, que tampoco pueden irse de vacío, para haber diseñado una férrea defensa de nuestros intereses económicos.

Pronto se cumplirán tres años, desde que aparecieron los primeros indicios de que esto no marchaba como es debido. Unos se lo tomaron a broma, otros se mostraban indecisos, otros incrédulos y otros que “no será para tanto” pero la realidad es que a todos nos pilló con el paso cambiado.

¿Qué nadie nos avisó de lo que se avecinaba? Ya lo creo que sí, y lo expresé en un artículo anterior, lo que ocurre que estos que nos avisaron fueron acusados por parte de los voceros del sector financiero de temerarios e ineptos economistas a pesar de que varios de ellos son premios Nobel de Economía.

Los primeros síntomas aparecieron en EEUU, contagiaron a Europa, después Asia y en cuatro días estábamos todos en la lista de entrada para la UCI. La mayoría de los gobiernos (algunos más tarde que otros), se pusieron a trabajar a la sombra de cuanto ordenaban los gobiernos alemanes y franceses. Se adoptaron medidas muy duras, medidas neoliberales, basadas en la reducción del déficit público, flexibilidad en el mercado laboral, elevación de la edad de jubilación y bajada de impuestos.

Trascurridos casi tres años, es evidente que ésas medidas no han dado el resultado esperado, la economía sigue estancada, la confianza no ha vuelto a los mercados, los consumidores no tiene acceso al crédito y así lo ha reconocido oficialmente el Banco Central Europeo y por parte del Fondo Monetario Internacional advierte de una recesión “inminente”, pero ya nos van mentalizando día a día que es necesario acudir a un nuevo rescate (¿cuántos van?) del sector bancario e inyectarle no sabemos cuantos miles de millones de euros más, aunque en los mentideros económicos se habla de 200.000 millones de euros. Parece ser que con esto se van apañando.

Si partimos de la base que el déficit público es la diferencia entre los gastos y los ingresos, ¿porqué en lugar de recortar los gastos no aumentamos los ingresos para reducir el déficit? No, no es ningún disparate, solo tenemos que escuchar y seguir las recomendaciones de W. Buffet, el tercer hombre más rico del mundo y de un grupo de 16 multimillonarios franceses que han declarado públicamente que quieren pagar más impuestos. Que yo sepa, a la hora que escribo éstas líneas ningún multimillonario de nuestro país se ha postulado a favor de Buffet ni de sus colegas franceses y seguir su consejo.

Más para aumentar los ingresos. La implantación de un impuesto a las Transacciones Financieras internacionales entre operadores profesionales, conocido popularmente como tasa Tobin. Esta tasa reportaría a nuestro país unos 6.300 millones de euros anuales aplicando un tipo de solo el 0,05%. Seguimos. La abolición de los paraísos fiscales. Las memorias anuales de las empresas del IBEX 35 determinan que estas entidades han obtenido enormes beneficios a pesar de la crisis, reduciendo su contribución fiscal en 55% entre 2007 y 2009, habiendo utilizado el 82% de esas empresas paraísos fiscales para sus inversiones. Abolición del secreto bancario. Aumento del tipo de gravamen de las SICAV que son sociedades que utilizan grandes fortunas para invertir y que solo tributan al 1%, que se graven como mínimo al porcentaje que se gravan las rentas del ahorro en el IRPF entre el 19-21 %.

Y si estas medidas son tan sencillas ¿por qué no se aplican? Efectivamente, son sencillas de aplicar pero se nos olvida un componente muy importante. Quien manda en todo éste tinglado es el sector financiero, que sin duda es el gran beneficiado de todo lo que está aconteciendo y del proceso de globalización, siendo la actividad más rentable del mundo. Medidas las hay. Voluntad de aplicarlas no.

Sigo con mis reflexiones. Por momentos me va embargando el pesimismo. Espero que sea el único embargo que nos apliquen a todos, aunque no sé si las entidades financieras se conformarían son sólo eso.