Edición mensual - Contraportada - Octubre 2011

La Rincona

Sonata de otoño In memoriam

Benjamín Hernández

Nº 239 - Contraportada

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Cuántos poemas, relatos, composiciones musicales, cuadros y viñetas han recibido este título: “Sonata de otoño”. El propio nombre ya te induce a pensar en cosas casi tristes. La estación equinoccial que comienza en septiembre, no se torna real e irrefutable hasta que llega octubre. Otoño sabe a final porque el invierno es como la etapa dormida del año, con todo lo que tiene de muerte-en-vida y sueño-frío-cansado. La primavera es principio y el verano rotundidad.

El otoño suena a hojas que se caen y luego se dedican a crujir bajo las suelas de zapatos más cerrados, a sandalias que se guardan en lo más profundo de armarios y roperos, para evitar que nos recuerden el sol perdido. Viene con ropas que se abrochan, higos, membrillos y uvas que van agotando la tersura.

El otoño es el preludio de las nueces y las castañas, de la rebeca que de repente no se te olvida porque te la recuerda el aire insistente de la calle, bajo las ensenadas de una tarde muy corta, que ya no se recrea hasta casi las once, como hace tan poco…

Octubre cae a plomo sobre las conciencias después de ese prodigio que trae el veranillo de san Miguel, y que aquí suele ser tan breve. Se asoma primero por los montes, que siguen dorados por los pastos enhiestos del secarral manchego. Contagia el oro a los álamos y chopos que cobijan las fuentes, extenuadas por el estiaje. Advierte del final en el paseo, invitando, no obstante, a caminar fuera del rigor heliocéntrico de hace mes y medio.

Es tiempo de relax para las siestas, que van haciéndose más chicas mientras uno se pregunta por qué. Porque es ahora, con los termómetros por debajo de los 28, cuando va apeteciendo más, enjuta de sudores imposibles y encuentros breves por el amor acalorado.

El otoño tiene nombre en sí mismo porque todo lo demás lo enfrentamos como con alegría, aguardando flores, frutas y fiestas, con más o menos abrigo. Pero ahora ya es otoño, como si nada más cupiera en estas cinco letras tan españolas y añorantes. Y lo más que esperamos es la celebración de los Fieles Difuntos y Todos los Santos, el momento del culto a los antepasados, única certeza del Más Allá que nos queda en nuestro Más Acá más inmediato.

Yo quiero acordarme de un día de 1983. Sería, probablemente, otoño, esos octubres de Puertollano, que pasan de los treinta grados a los ocho en un abrir y cerrar de ojos. Hojas crujientes por el suelo, nada románticas en mi haber existencial, porque me traen a las mientes deslizamientos cercanos a la lesión. Tenía 18 años. Apuraba un último año de instituto y algún amor no correspondido, que son los que mejor te ayudan a escribir. Pues bien, aquel año me hice donante de sangre.

Ser donante de sangre es pertenecer a una Hermandad, la de Puertollano, que fue declarada de utilidad pública porque realmente lo era. Desde entonces he conocido a mucha gente, pero me acuerdo especialmente de Miguel González Merchán y Miguel Sánchez Romero.

El primero fue presidente de la Hermandad, creó la Hermandad Regional y la de Donantes de Médula y consiguió que ser donante fuese un motivo de orgullo y, además, de reconocimiento público. Le une para siempre a mi memoria, además de su amistad, el recuerdo admirado y la hermandad total con su familia, en especial con su hijo, Miguel González Sánchez y Rosa Caballero, y sus nietos Marina y Miguel Ángel. Le enterramos el mismo día que a mi padre y compartimos el dolor y el consuelo.

Miguel Sánchez Romero fue presidente del Consejo de la Juventud de Puertollano y uno de los creadores de la Hermandad Joven, embrión de lo que luego sería la lucha que llevan ahora desde el Hospital Santa Bárbara, para captar donantes en institutos y asociaciones juveniles. También ha muerto este año y yo quiero rendirle un homenaje.

Ahora, en otoño, cuando nuestros muertos nos recuerdan que existieron, quiero dedicar estas palabras a estos dos amigos desaparecidos. Muchos sabemos lo que hicisteis. Algunos no permitiremos que os olviden.

LAS GUINDAS

La Semana de la Salud, que este mes se celebra en Puertollano y Argamasilla de Calatrava,  pasa a denominarse Semana Socio-Sanitaria del Área de Salud de Puertollano después de que la Consejería de Salud reconociese el interés socio-sanitario de las mismas. Un merecido reconocimiento dada la importancia y trascendencia de las dos ediciones anteriores.

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Puertollano acoge este mes un partido de preparación de la selección nacional de fútbol sala con Eslovenia como rival. Una oportunidad más, además de las que ya nos ofrece el equipo local de 1ª División, para poder ver en Puertollano el mejor fútbol sala del mundo.

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Nuestra enhorabuena al equipo de Tenis de Mesa Femenino (TM Puertollano) por su ascenso y debút  en 1ª División Nacional. Un grupo de chicas de Puertollano que están dejando bien alto el nivel del tenis de mesa local. Eso, sin olvidar que el equipo de chicos les va a la zaga porque ya están en segunda división nacional.

LA GUINDILLA

Unos 300.000 litros de agua han sido necesarios para rellenar del líquido elemento a la Laguna de los Patos en Puertollano y así asegurar y mantener las condiciones necesarias para la vida de las distintas especies que allí habitan. La climatología y el mal estado del fondo, con mucho fango acumulado, han acelerado el proceso de sequía de la laguna en este paraje que ahora empieza a ser recuperada.