Edición mensual - Mayo 2010 - Sociedad

Cuentos de Ferias ... Cuentos de Ferias ... Cuentos de Ferias

La cuerda de ganado

Luis F. Ramírez Madrid

Nº 223 - Sociedad

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Este año, la Concejalía de Festejos, va a introducir una novedad en el Programa de Fiestas. Es un detalle novedoso que tratará de escenificar una pequeña cuerda de ganado que pretende, con carácter didáctico, ayudar a entender el desarrollo del esquema de la principal faceta de la Feria, sobre todo a todas aquellas personas que no pudieron ver de cerca una de ellas. Pertenece a ese tipo de iniciativas que el paso del tiempo saluda con elogios.

Faceta más relevante

La Feria de mayo de Puertollano, inaugurada en el año 1895, tenía como objetivo mejorar el aspecto mercantil en la localidad, poniendo productos alimenticios, útiles y ganado en condiciones de comprar y vender para que los habitantes de la villa que eran entonces Puertollano pudiesen acceder a ello en unas fechas concretas, ya que durante el resto del año no era posible adquirirlos en la localidad. La faceta más relevante de la Feria fue el mercado de ganados, que se organizó en los ejidos del Paseo, cerca de los jardines de la fuente medicinal. El primer año se llevó a cabo de forma experimental, con la colaboración de labradores e industriales de la localidad, se dieron cita varios cientos de cabezas de ganados de todas clases, carros y aperos de labor, dando la imagen de todo un mercado...que fue un buen escaparate para todos los feriantes llegados a Puertollano. Así pues, la feria de ganados se iniciaría en 1896, siendo conocido su ferial en todas las comarcas limítrofes y acudiendo a él gentes de todas las partes con sus ganados, unos para vender y otros para comprar. Se reunían tal número de personas que Puertollano parecía otro pueblo durante los días de feria.

Importantes transacciones

Las transacciones realizadas de ganado, principalmente de caballar, mular y vacuno, eran de gran importancia, como lo prueba el hecho de que el Estado enviaba todos los años agentes comerciales para adquirir ejemplares que la mayoría de las veces se destinaban al Ejército Español. Los tratos y las permutas alcanzaron un elevado número y nunca faltó la gitanería que hacían de intermediarios entre vendedores y compradores (conocidos coloquialmente como “ganchos”) que se llevaban sus buenas pesetas y que engañaban a cuantos podían, que nunca fueron pocos, produciéndose posteriormente multitud de quejas antes las Autoridades Locales que ya nada podían hacer. Para que nos hagamos una idea de la importancia que llegó a tener la feria de ganados en Puertollano, valga el dato que durante varias décadas además de la que se celebraba en el mes de mayo, tenía lugar otra haciéndola coincidir con las fiestas que en septiembre festeja el pueblo de Puertollano en honor a su patrona, la Virgen de Gracia.

Cambios de escenario de la “cuerda”

Ya hemos indicado que la “cuerda” de ganados tenía lugar al principio en lo que hoy es el Paseo de San Gregorio a la espalda del Edificio Tauro, pero pasadas unas décadas, el crecimiento de la población obligó a construir en esa dirección, lo que provocó un cambio de lugar en la celebración de la Feria de ganados. El siguiente lugar donde se ubicaría sería en las eras del “Barranquillo” situada a los lados de la carretera que conduce de Puertollano hasta El Villar; y, el último lugar ocupado por este mercado de ganados fue, ya a finales de los 60, en el Paraje denominado “El Charcón” que está situado al norte de la localidad.

Viaje por la feria

Quien no haya visto nunca una feria de ganados no puede hacerse una idea del aspecto que presentaba la misma. Lo primero que se veía en la feria era cómo el gentío invadía la carretera que conducía al Villar y nada más introducirse entre la muchedumbre uno podía percibir de lleno el polvo; las discusiones entre tratantes, el vocerío, porque allí cada uno iba a lo suyo; el relinchar de los caballos, a los que nos acercábamos para mirarlos detenidamente, mientras intentábamos calcular mentalmente cuantas pesetas “cristianas” eran los duros que se pedían por ellos; también nos entreteníamos apreciando la habilidad de un gitano, esquilando un rucho a base de tijeretazos, dejando adornos bonitos en la cabeza y arabescos floridos en sus lomos. De vez en cuando, el látigo restallaba provocando carreras y una polvareda de espanto, momento ideal para acercarnos al aguador y pedirle agua a cambio de un “patacón”. Y, cerca de allí, a la sombra de una especie de caseta hecha de cañizo y arpilleras, los que ya hicieron su avío consumían su alboroque y se escuchaban polémicas encrespadas, tratos de pillo a pillo, entre marchantes indecisos y chalanes con excesivo de “oficio”.

Desfiles de caballos

También se veían desfiles luciendo los mejores animales: caballos con colas y crines muy largas y cuidadas, buena alzada y porte altivo; jacas de noble braceo y colorido llamativo, lo que destacaba poderosamente entre el resto del ganado; una partida de señoras y señoritos con fajas de color rojo y botas con espuelas de plata, que delataban que su procedencia era del sur... etc.

Una de las cosas más interesantes era asistir a la prueba que un gitano le hacía a su potro, intentando demostrar que tenía un arranque bravío, para venderlo a un payo que si no se celebraba la compra, el látigo caía unas cuantas veces sobre los lomos del animalito;

Los chilanques

En la propia Feria de ganado estaban los típicos “chilanques”, aquellas tabernas portátiles, donde se podía apagar la sed y quitar el polvo a la sombra, era el lugar donde se juntaban familias enteras en una amalgama curiosa de gentes de diversas procedencias social: señoritos, mineros, gitanos y guardias civiles. Allí formaban los “calés” la marimorena de vez en cuando porque a un payo le habían metido un “embolao” vendiéndole un bucho medio ciego, asegurándole que el jumento sabía mas que un ingeniero.

Policías, con vara de tratante

Aquel paisaje tan pintoresco debido a la aglomeración de tantas personas, muchas de ellas con dinero fresco, posibilitaba la presencia de rapaces, carteristas y contratistas de ventaja, razones por las cuales algunos policías, con vara de tratante, se confundían en la animación de la “cuerda” para tratar de poner a los sospechosos a buen recaudo y evitar las numerosas denuncias realizadas un año que un grupo de expertos carteristas vinieron a la ciudad vestidos de uniforme militar, aunque al final todos ellos fueron hechos presos.

Exposición de Ganados

Otros de los aspectos más importantes de la “cuerda” era la Exposición de Ganados que se celebraba en nuestra ciudad durante la Feria de Mayo. El objeto de la misma era premiar a los agricultores y ganaderos que se distinguieran en algún aspecto de la producción agrícola o zootécnica, estimulándoles que continuaran su labor en beneficio del campo y de la ganadería nacional. La exposición tenía lugar los días 4 y 5 de mayo y era patrocinada por el Ayuntamiento de la localidad aunque en la organización participaban la Hermandad de Labradores y la Cooperativa del Campo y Agricultores y Ganaderos de nuestra ciudad. Los premios eran entregados el último día de la exposición.

Fin de la “cuerda”

La “Cuerda” de ganado fue una actividad que se fue afianzando con el paso del tiempo pero que hubo que abandonar cuando las condiciones objetivas que justificaron su celebración dejaron de existir. La monoespecialización de la economía de Puertollano en la industria, primero, minera y después petroquímica, unidas al desarrollo de las comunicaciones entre las poblaciones desaconsejaron continuar con esta actividad a principios de los años 70. Mientras duró, fue un importante componente de la Feria de Puertollano que se convirtió durante décadas en el mejor de los mercados y al que la evolución favorable de la economía la dejó sólo el componente festivo, del que continúan beneficiándonos todos los ciudadanos de Puertollano.