Edición mensual - Mayo 2010 - Sociedad

La polémica de un pañuelo

Gema Pérez Pinto

Nº 223 - Sociedad

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Una vez más, una niña se ha visto señalada por el uso de un pañuelo, denominado velo. Najwa, es solo la última de una lista cuyo número debería empezar a preocuparnos. Najwa, es una niña de origen marroquí, pero residente y nacionalizada en España que ha vuelto a traer la polémica a nuestros colegios.

Ha llegado el momento de plantearnos las normas de nuestros centros escolares, debido al aumento de alumnos inmigrantes. Desde que comenzamos nuestra educación hasta que la finalizamos, nos dejan claro que no se puede asistir a clase con gorras, al igual que no se puede comer chicle en clase, entre otras muchas más. Estas normas, no están creadas para denigrar al alumnado, estas normas están creadas para que los niños tomen conciencia de que estamos en una sociedad donde necesitamos una serie de normas para una correcta convivencia, pero al mismo tiempo, nos llenan la cabeza con la palabra RESPETO, respeto a otras culturas. A primera vista, esto puede sonar contradictorio, porque si tengo que respetar la cultura marroquí, como es el caso de Najwa, esta niña tendrá que llevar el velo, pero si seguimos las normas de convivencia previamente pactadas, no puede llevar su pañuelo.

La polémica está servida, imaginemos que en vez de plantearse el problema con un pañuelo, el alumno viene de otra cultura, donde su vestimenta es un taparrabos, ¿Qué hacemos con él? ¿Cambiamos las normas del colegio para que pueda asistir? ¿Le trasladamos de colegio? ¿Le dejamos que asista con total normalidad?, esta idea que a priori parece descabellada, es solo otra posibilidad más a tener en cuenta.

Como bien apunta nuestro refranero, “¡Donde fueres haz lo que vieres!”, es la clave para una convivencia pluricultural. Cada persona tiene derecho a profesar la cultura o la religión que le parezca oportuna, hecho que no le exime de cumplir las normas. Perfectamente Najwa, puede hacer uso de su velo, en casa, en la calle, en su tiempo libre, en las tiendas, en el cine… pero lo que no puede hacer ni ella ni nadie es exigir que las normas de convivencia se cambien a favor única y exclusivamente de su ideología. Si ha decidido estudiar en un colegio donde no se permite el uso de su pañuelo, debería habérselo planteado al matricularse, y no servir la polémica populista del respeto a otras culturas. Porque si nos ponemos populistas, podemos abrir el debate de las clases de Educación Física y estas niñas que en pleno Junio, a 30º hacen deporte tan tapadas que su ropa no les permite transpirar su piel, o la escasez de sol que reciben en su piel y que es tan necesario para la fijación de la vitamina D, tan necesaria para una buena salud, estos ejemplos entre otros muchos, creo que ponen en entre dicho el uso de esas vestimentas, ya no desde un punto de vista cultural o religioso, sino desde la salud y la higiene de las personas.

Como seres humanos, somos seres sociales, y como tal debemos vivir en sociedad donde para una correcta convivencia necesitamos tener derechos y deberes a partes iguales. El hecho de que una persona lleve pañuelo, use taparrabos o simplemente quiera practicar nudismo, es una anécdota, los centros escolares están creados para enseñarnos, para formarnos, para llenarnos de conocimientos… En vez de preocuparnos por la vestimenta que llevan los niños a los colegios, deberíamos plantearnos la educación que reciben en ellos, él porque los niños educados en colegios españoles van a la cola de Europa en cuanto a conocimientos, entre otros muchos más desastres educativos.

Desde aquí pido respeto a todas las culturas que se practican en España, porque enriquecen a nuestro país, pero al mismo tiempo pido que las otras culturas respeten las normas del país en el que han decidido vivir, porque si no están dispuestos a ceder quizá no estén preparados para recibir.