Edición mensual - Contraportada - Mayo 2010

La Rincona

Crónica del hechizo

Eugenio Blanco

Nº 223 - Contraportada

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Sonaba el toque de queda, las alarmas de las trincheras. Volvían los combatientes a las catacumbas. Y, pese a todo, sólo me viene la imagen de un par de zapatos hechos a mano en la Travessa de Boa Hora. Y las manos de Susan Calle. Sus ojos. La cuerda que agarramos para salir de las arenas movedizas, de esa lengua última. Alguien esperaba un último tren en la estación de Estrasburgo. Un último aplauso. João do Rozario Lima firmaba esta carta, en Brasilia, una tarde de 1963. Pocos se acuerdan ya, porque ha llovido mucho desde entonces. Desde aquellos días del pan tierno, del pan no venido todavía, que diría Vallejo. Esos eran los días de las preguntas y de las palabras, el corazón hirviente en un papel que se escribe y que se queda olvidado en la arena. No en la arena de un reloj lleno de candencias, no, en la arena que deja un cuerpo que cayó en el olvido, después de bailar a la sombra de una serenata en una calle de Palermo, cuando era un mediodía de la estación prometida, y los marineros agarraban con fuerza el amuleto que hizo con sus propias manos Alejandra Leal. ¿Y si fuera la noción exacta aquélla que inventó Ovidio para Corina? Si así fuera yo sólo sería el que fregó los platos y los tenedores y los vasos -con el aliento pegado todavía- en aquel comedor de la avenida Abancay. El que anduvo y anduvo. La frontera de Tumbes, la frontera de Desaguadero, la frontera de Letizia. Allí sonaban las canciones brasileñas y los moribundos regaban las flores de los jardines. En esas canciones brasileñas siempre aparecía un autómata y un condenado a muerte, uno que leía y uno que escribía la noticia. Y la noticia era el friso de un tiempo esquimal que se avecinaba, por decirlo con retórica, pero la noticia, en verdad, era el final. Y el final no es otra cosa que el final. Pero la mala noticia también era la tristeza de Heráclito, la vergüenza que dan los sentimentales. La noticia nunca fue el agarre que tuvieron una esclava y su lacayo, su ahogamiento en las espumas azules como una tinta equivocada. La alegoría de Latinoamérica. El lago Titikaka es un lugar perfecto para hundirse. Que se pare la memoria. Que se detenga el pulso de los animales en el presente que canta Auden. Arderán todos los árboles frutales. Morirá el profeta de los sesenta millones de ejemplares, el inventor de la luna, el inventor de las ondas electromagnéticas. Es hora de reivindicar a un hombre, que bien pudo ser Bruno Artl, que se convirtió en el costurero del Rey Desnudo. Un Rey con muy mala leche, que llevó al paredón a toda una generación, pero con una polla pequeña que todo el mundo pudo ver en aquel desfile que se hizo en Treviso. No es un tiempo ahora para recordar, que muera la memoria, que se vayan los creyentes a rezar a la vía, al fin y al cabo, allí se tiene que engendrar la suerte y la alegría, y sobre todo la suerte que siempre es el motor de la alegría. Pero es difícil no traer a colación el perfil de la egipcia que se perdió en Gizeh, la que invocaba el nombre de Iahvé, el nombre de Osiris, el nombre de Osiris cuando estaba ciego, la silueta solemne que era una conjunción perfecta entre los latidos de las maracas y la orientación de las aves. La madrugada es cortísima. Los segundos son más cortos en la memoria premeditada, son segundos hechos a medida para tejer con cuidado las ramas de las parras milenarias que hicieron el primer vino que bebieron los monjes y que luego exportaron a Estambul en galeras inmensas. Mané busca ese pasado bañándose en el río Tajo. Tiene la tristeza que tienen los que consiguieron conquistar una cama en el Hemisferio Norte, viniendo desde el Hemisferio Sur. Le hubiera gustado con todo el alma escribir Ja Passou, la letra que ya firmó Chico Buarque. A veces, sueña que Chico toca en Maracaná delante de doscientas mil personas en el primer día de un verano . Nunca se acaba ni se anuncia aquel primer día de verano. Todos sabemos que el vino inundó Pompeya. La lava sólo fue una ceremonia. Atenas nunca existió. El mar Mediterráneo es un acuario donde pescaban con caña los piratas. El poeta Carlos Drummond se enamoró de Gisele en Montevideo. Le escribía sonetos en portugués, pero nunca fue capaz de entregarle ninguno. Robert Mitchum, el que persigue a los niños, se fuma un marlboro apoyado en un limonero. Mira las explanadas, los campos abiertos, los lugares inhóspitos que sí o sí hay que cruzar. Porque la luz del mundo es una manera interior de moverse. La luz es el único movimiento que existe. Eso lo aprendí mirando cómo paría una leona en un televisor. Aquella luz era la vida. La vida. Hablan de ella las enfermeras que aplauden a los enfermos. El mar, la oscuridad del mar. Las golondrinas migratorias, que inventaron las pirámides de población. La vida. La vida sólo es una fenicia empapada que pringó con su flujo a Gonzalo Rojas en Cádiz. Han sucedido ya tantas cosas.… Se levanta la pared de la noche. Se suele tener miedo. Es bien sabido que los médicos no sirven para nada.Crónica del hechizo.

LAS GUINDAS

Las obras del Terry en Puertollano están prácticamente finalizadas y su inauguración está prevista para el 19 de mayo. Este viejo vertedero minero servirá, no solo para dar la bienvenida a nuestros visitantes y ofrecer otra imagen en los accesos a Puertollano, sino también como zona de esparcimiento y recreo con unas increíbles vistas de la ciudad.

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Con esta obra se pone fin a la imagen deplorable que daban los principales accesos a la ciudad, al tiempo que se mejora considerablemente en otros importantes viales de la ciudad como la avenida Andalucía o la calle del Pozo y su conexión con la variante del minero.

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Pero, como nunca llueve a gusto de todos, los establecimientos de la calle Aduana han solicitado al ayuntamiento de Puertollano el cambio de las luminarias empotradas en la pared, recién instaladas, por las que van de pie y que, según la carta entregada al consistorio que lleva la firma de todos ellos, eran las que se iban a poner en principio. Para esta petición, alegan que la luminosidad es mucho mayor en las de pie.

LA GUINDILLA

En esta ocasión, nuestra guindilla llega como felicitación al Puertollano Fútbol Sala Restaurante Dacho porque ha conseguido colarse en los play off de ascenso a la división de honor, máxima categoría, del fútbol sala nacional. Si lo consigue, aunque será difícil, el año que viene jugaría con los mejores equipos del país. ¡Enhorabuena!