Edición mensual - Contraportada - Enero 2010

La Rincona

La crisis del Neanderthal

Eugenio Blanco

Nº 219 - Contraportada

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Los agoreros, los hijos del viento, los poetas y los nihilistas sin ganas de nada ya predijeron que el inicio del siglo XXI iba a ser jodido de verdad. Luego a esta lista de pitonisos se sumaron los economistas de las facultades prestigiosas, los sindicalistas con nostalgia de los tiempos de la barba larga y los empresarios de la vieja escuela, Fayol y compañía, también con esa misma nostalgia. Los asalariados y los jóvenes que buscaban trabajo fueron los siguientes en sumarse a la certeza de la crisis, ya cuando los ERES pasaron a ser la nueva orgía postmoderna. Los últimos en enterarse fueron los mandatarios de fuste, inmersos como andarían en alguna contienda electoral, Zapatero y sus acólitos; Rajoy y sus implantes; Esperanza Aguirre y sus ganas de tentempié, y tantos otros adoradores de las pétreas siglas.

En Estados Unidos, en la nueva Meca donde empieza todo, los ricos que no eran ricos, los Madoff o los herederos agobiados de los imperios caducos, reventaron el sistema con productos económicos que más que ofrecer un interés ofrecían el equivalente terrenal del Santo Grial. Eran los listillos, los timadores con frac, los subidos en el tren del frenesí, del crecimiento infinito, creadores o vividores del engaño, el producto mediocre, pero avezado, de esta sociedad que parece haber olvidado ya incluso a crear malvados e hijos de puta de cierto postín, admirados y con agallas, consecuentes antihéroes, con buen porte en futuras superproducciones. Si una sociedad ya no es capaz de crear ni antihéroes de calidad el fracaso queda más cerca.

La globalidad se entendió el mismo día que todos los mercados bajaron al mismo tiempo y que todos los hijos de vecino se vieron si el parapeto del puesto de trabajo. Tanta aldea global, tanto Internet y tanto foro de las culturas y resulta que luego todo era un monopoly divertido al máximo donde quien no corría, volaba.

Las clases medias, cobardes como son ahora las clases medias, burguesas y ancladas en el qué se le va a hacer, compraron las miserias restantes de esa merienda infinita, el menú de tercera. Los bonus basura, las hipotecas basuras, la televisión basura, el conocimiento basura… Y en toda basura buscaron respirar, dar un salto de bienestar en este vaivén generacional, que dicta desde que la historia es historia, que salvo guerra o estornudo de la naturaleza, el mundo avanza y las generaciones nuevas viven mejor que las viejas, pero sólo encontraron el truco del almendruco, el desconcierto y una nueva forma de vacío existencial que ya predijo Heidegger en su discurso de la lejanía.

Lo que todos sabían, pero se daba por bueno, es que en un entorno de recursos limitados multiplicar, año sí y año también, el crecimiento como quien riega sin hartura una enredadera es una ecuación que no la cuadra ni el más neocon del mundo.

Muchos advertían la debacle, pero todo el mundo seguía con el pistón a tope, engatusado en la carrera del descubrimiento del nuevo fuego. Las clases medias se dejaron saquear y, acaso por esa inacción, por esa contemplación pasmosa del atardecer, se merecen el susto, la réplica y el tirón de orejas de su época. Nunca se puede adorar al encapuchado que te va a asaltar la casa, aunque te diga buenos días y te deje unos pasteles para desayunar antes de darse el piro por la ventana con el saco del dólar a cuestas.

La crisis, la crisis. La crisis de principio de siglo es la incapacidad de digerir las basuras antes nombradas. La falta de aplomo y de dignidad, de conciencia y de sobriedad. Si bien nuestra época se está diseñando en laboratorios volubles, si bien no hay códigos resueltos que ayuden a entender el nuevo paradigma de ser humano que hemos y estamos creando, con las ambiciones sobresaltadas y con el desconcierto hecho un panel solar, tampoco se puede decir que la ciudadanía se haya puesto ha auscultarse y a buscar con entereza nuevas llamadas. Hemos entrado de cabeza en la propuesta primera, en el hedonismo rampante y en el sensacionalismo de las quimeras.

Ahora todo está lleno de números y, lo peor de todo, es que detrás de cada número hay un ser callado que espera su turno. Decir que hay una generación secuestrada suena demasiado ventajista. Y es capcioso. Pero a nadie se le escapa que el saldo de desmotivación y miedo está cercenando el potencial creativo de la nueva hornada de trabajadores, que van postergando su proyecto vital ante esta avalancha de desconcierto. Los sistemas productivos quedaron caducos, la sociedad global resultó ser lo que parecía: un oropel que trae el librillo de instrucciones muy clarito y que nadie leyó nunca. Ni siquiera, los ejecutores del sistema, los mandatarios de turno, de elección en elección y tiro porque me toca.

El mundo cambió definitivamente. Y con él el ser humano, inmensamente más débil y vulnerable. Aparentemente con más resortes y oportunidades, pero en realidad más solo que la una, creando un nuevo alarido, como si fuera un primer Neanderthal. Bien pensado esta crisis global nos lleva de nuevo a aquellos confines de la historia.

LAS GUINDAS

Desde aquí nuestro agradecimiento al club Corricollano de Puertollano por la deferencia de incluir a nuestro periódico entre los medios de comunicación premiados con su recién instituido Corrijote. Un original trofeo, con Don Quijote y Sancho en una maratón, que también han concedido a Ser Puertollano y Canal 56.

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Y también nuestra enhorabuena a los equipos femenino y masculino del Inmaculada Enpetrol por alcanzar la tercera y cuarta plaza en el I Campeonato de España de Pista Cubierta celebrado en Zaragoza, Un éxito que nuevamente habrá que apuntar a un gran entrenador de Puertollano, José Luis Torres.

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El programa de carnaval en Puertollano se renueva con cambios para potenciarlo. Para empezar el pregón será el día 13, a las 17 horas; el día 14 por la mañana, a las 12 horas, y ese mismo día, a las 17 horas en “El Punto”, el concurso de disfraces, y a las 20 horas actuación de “Agítese antes de usar” en el Auditorio. Ah, y por la noche ruta carnavalera.

LA GUINDILLA

La guinda de este mes se la dedicamos al nuevo mascarón del Carnaval 2010 en Puertollano: Santos Espejo. Un viejo conocido de todos, y sobre todo en estas lides carnavalescas, que se encargará también de hacer el pregón. ¡Enhorabuena, Santos! ¡Enhiorabuena, mascarón!