Edición mensual - Julio 2008 - Opinión

Carta al director

Sobre la residencia “Campo de Calatrava” de Almagro

Gregoria García Caballero y Prudencia García Caballero, hijos de Agustín García Vargas, nos remiten el siguiente escrito en el que denuncian la desatención y deficiente trato recibido por su padre, aquejado de demencia senil y alzheimer, durante su ingreso en la residencia “Campo de Calatrava” de Almagro. Los autores de este escrito sostienen que debido a este trato deficitario, la salud de su padre se vio agravada por un coma diabético, falleciendo once días después. Aunque los hijos de Agustín García Vargas no atribuyen la muerte de su padre a los responsables de la residencia, en cambio, sí creen que ha habido un caso de negligencia.

Nuestro padre, Agustín García Vargas, ingresado en el Hospital General de Ciudad Real con diagnóstico de demencia senil y alzheimer, recibió una atención exquisita por los médicos especialistas (forense, psiquiatra y psicólogo) que agradecemos de infinito; estos mismos médicos nos aconsejaron su ingreso en una residencia de forma permanente, para así poder controlar mejor su medicación, estado de ansiedad y depresión. Por la gran ingesta de fármacos y así obtener una mejoría en la cognición personal y un beneficio apreciable en su estado clínico.

Mientras cursamos la solicitud, decidimos ingresarlo temporalmente en el Centro de Día de la nueva Residencia “Campo de Calatrava” de Almagro –inaugurada en octubre de 2007-, con objeto de ser tratado por personal especializado y supuestamente con seguimiento exhaustivo del enfermo, con fecha 10 enero hasta 27 de febrero del presente año, y en horario de 9 a 18 horas de lunes a viernes, pasando los fines de semana al cuidado de su esposa e hijos.

Cuál sería nuestra sorpresa, cuando pudimos comprobar, que en dicha residencia, el personal responsable de su cuidado no hacía bien su trabajo ni sus deberes, pues a la hora de recogerlo, observamos que no le cambiaban de ropa interior cuando era necesario, así como deficiencias de higiene (en 34 días, sólo lo ducharon una sola vez).

Lo más grave, la desatención por parte del persona, en cuanto a la toma de fármarcos, ya que a nuestro padre había que vigilarle los niveles de glucosa en sangre capilar (mg/dl) 80-100 (dependiendo fuera en ayunas o posdosis). La desidia, negligencia e incompetencia del personal sanitario fue mayúscula cuando con fecha 27 de febrero, nuestro padre se sintió gravemente indispuesto y el doctor (adscrito al centro) ni siquiera se dignó en atenderlo personalmente, limitándose a diagnosticar, recetar y aconsejar telefónicamente, a pesar de que se le informó que tenía la glucosa a más de 400 mg/dl. No hubo comunicación a la familia de la situación de nuestro padre ni de su gravedad, entró en coma falleciendo once días después.

Puestos en contacto con los responsables de la residencia, para comunicarles los hechos, al principio los negaron, aduciendo que el Centro no era lugar para nuestro padre y después que lo sentía mucho (aún estamos esperando que nos entreguen la última analítica realizada en el centro).

Sin duda, no han respetado sus propios estatutos, el Reglamento de Régimen interno del servicio de estancias diurnas del centro de mayores “Campo de Calatrava”, que en el capítulo IV, Régimen Económico, Artículo 8º se dice:

En el precio de la estancia están incluidas las siguientes prestaciones:

A) Programa personalizado de actividades y seguimiento de las mismas.

B) Actividades de Terapia Ocupacional.

C) Seguimiento de los tratamientos médicos prescritos y control de los parámetros y control de los parámetros vitales.

D) Cuidados y servicios de higiene personal.

Queremos alertar e informar a todos los ciudadanos manchegos, que se lo piensen antes de ingresar a sus mayores, sobre todo con enfermedades patológicas graves, en la Residencia “Campo de Calatrava” de Almagro, pues carecen de personal sanitario especializado y cualificado, para tratar a determinados enfermos, sobre todo a los dependientes.

Por último, queremos precisar que en ningún momento culpamos a la residencia de la muerte de nuestro padre, pero sí del trato poco humano y desatención dispensada e igualmente la nula información a sus familiares por parte de la misma.