Edición mensual - Contraportada - Julio 2008

La Rincona

Fotos para una boda

Francisco Correal

Nº 201 - Contraportada

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Uno de los propósitos de estos escritos es contar las cosas relativas a Puertollano que suceden en el entorno donde resido. Si no hay una presencia explícita, uno acude a sus recuerdos, que cada vez afloran con más facilidad, lo cual para un psiquiatra sería un evidente síntoma de senectud. En esta ocasión no tengo que acudir a esas acrobacias de la memoria, porque Puertollano se presentó de sopetón al acontecimiento que voy a relatar.

El escenario era una hacienda de olivares y paredes encaladas ubicada en el término municipal de Los Palacios. Se llama San Juan del Hornillo y a la entrada una placa recuerda que allí estuvo de visita a mediados de los años sesenta Haile Selassie, antaño presidente de Etiopía, un curioso caso de dictador que generó en las antípodas geográficas, concretamente en Jamaica, un gusto por la moda rastafarian y por las canciones de Bob Marley.

Menos mal que optamos por coger el autobús de los invitados en la torre del Oro. Con el coche seguro que nos habríamos perdido. Y perderse ese evento hubiera sido imperdonable. Una de las notas más curiosas de la boda que allí se iba a celebrar es que la novia, Conchitina, es una excelente fotógrafa. Entre los invitados abundaban por tanto los fotógrafos. El reportaje del enlace lo había contratado con un profesional de Barcelona que la víspera la llamó para decirle que se había roto una pierna. Se ofrecieron varios amigos, pero la novia decía que ni hablar, que ellos eran invitados, no pringaos. Se podía dar el caso de que la boda de una fotógrafa fuera la primera boda no fotografiada del milenio. Al final se resolvió con la presencia de Raúl Caro, joven fotógrafo de la agencia Efe, hermano de otro reportero gráfico, Sergio Caro, que en los días de la boda estaba destinado en Iraq.

En la boda sevillana de Paco Rosell la madre de la novia llegó tarde porque se perdieron por ese laberinto de carreteras comarcales. Una amiga de la novia y un amigo del novio glosaron los méritos de los contrayentes en una ceremonia que ofició el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, que curiosamente antes que político se había dedicado a la fotografía profesional. Un poco más y además de casarlos tiene que fotografiarlos. Llegaron los hermanos del novio: Antonio es el único que vive en el terruño, aunque se trasladó a Almodóvar del Campo. Eugenio, al que recuerdo de su habilidad con la caña de pescar, vive en Zaragoza. La que se mantiene igual que cuando la conocí es María, una de las reinas de la ceremonia. La elegancia del cariño. “Es tan manchega como tu abuela”, me dijo María José, mi mujer, cuando le presenté a la madre del novio y la oyó hablar. Se quedó viuda, igual que mi madre (uno de los muchos paralelismos entre Rosell y yo, tocayos, paisanos y condiscípulos) y sigue viviendo en su casa de siempre en la calle Jacinto Benavente, muy cerca de la era donde descubrimos el parque temático de nuestros juegos.

Aunque la cobertura fotográfica de la boda estuvo en el aire, hubo imágenes inolvidables. Y palabras hermosas. El escritor José Antonio Gómez Marín dijo que Paco Rosell había vuelto a reencarnarse en sí mismo. Marisa Recuero, amiga de la novia, emocionó a los presentes cuando dijo que aunque la boda era civil, Dios estaba por algún sitio de la hermosa hacienda que visitara Haile Selassie. En el convite tuve de compañero de mesa a Agapito Maestre, el Kierkegaard de Puertolla-no, mestizaje entre la escuela de Heidelberg y la chimenea cuadrá. Cuando volvimos a casa, en la lectura del Evangelio de ese mismo día encontré la prueba inequívoca de que Dios había estado en esa boda, quizás haciendo fotos. Es de San Mateo y dice así: “… Porque donde está tu tesoro allí está tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Y si la única luz que tienes está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!”. No conozco texto más hermoso sobre la fotografía, con la única salvedad de lo que escribió Cortázar en su cuento Las babas del diablo que Michelangelo Antonioni llevó al cine con el título de Blow Up. Tiempos del arte y ensayo en los que Paco Rosell y yo nos hacíamos los interesantes para disimular que lo que nos gustaba de verdad era el cine de los Ozores.

LAS GUINDAS

La Comarca de Puertollano en Internet: www.lacomarcadepuertolla-no.com ha iniciado una nueva etapa de promoción de artistas de nuestra comarca con el alojamiento gratuito de sus páginas en nuestra web. Y el primero de ellos ha sido el pintor de Cabezarados, Abdón Anguita, cuya información ya está disponible en: abdon.lacomarcadepuertollano.com o desde el menú de nuestra web.

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Por cierto, en este mes de julio, La Comarca edición mensual llega al doscientos “cumplenúmeros” después de más de catorce años a su servicio. Son los números reales de nuestro periódico que sigue gozando de una gran salud reforzada ahora por el líder de la información de nuestra comarca en la red de redes y avalado por esas casi dos millones de visitas con las que nos han obsequiado.

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“Las bicicletas son para el verano”, además de ser una obra de teatro de Fernando Fernán Gómez, es lo que se puede deducir de la rápida aparición de bicicletas en los cinco puntos de Puertollano que prestarán este servicio. Ya están las bicicletas y, suponemos, que después llegarán los carriles bicis necesarios, porque los que hay son insuficientes. Aunque aquí cabría preguntarse ¿No habremos empezado la casa por el tejado?

LA GUINDILLA

Lo de los contenedores de residuos sólidos urbanos de Puertollano es el cuento de nunca acabar. La mala utilización, por parte de la ciudadanía, y su pésimo mantenimiento por parte del consorcio está haciendo que la llegada del verano sea temible con malos olores, contenedores llenos a rebosar, residuos fuera de ellos y dispersos por la vía pública, etc. El ayuntamiento ha reclamado en distintas ocasiones a RSU pero la solución no llega.