Edición mensual - La Pasión 2007 - Colaboradores

Análisis de la Semana Santa en Puertollano

Entre la ilusión por recuperar el tirón y el desconcierto por haberlo perdido

Eugenio Blanco

Nº 186A - Colaboradores

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La Semana Santa de este año comenzó como todas las Semanas Santas: con el pregón. Y esta liturgia le correspondió esta vez a un sacerdote de lo más viajero, el claretiano Carlos Tobes. Tres años lleva Tobes residiendo en Puertollano, oficiando misa en la parroquia de las Mercedes, pero su recorrido por el mundo, a tenor del currículum que leyó Chema Manzano para presentarlo, ha sido fulgurante: Manila, Nueva York, París, aldeas hondureñas, diferentes ciudades italianas, por decir algunos de los destinos vitales del religioso.

Entonces no debía faltar una nota cosmopolita para abrir el discurso, como una cita literaria de algún escritor extranjero, por ejemplo Paul Claudel: cuando dijo aquello de que Dios había venido a llenar el dolor con su presencia, “pensad que Dios también ha sufrido, qué sentido le daría Dios al dolor…”

Tobes, seguidamente, recordó eso de que la Semana Santa debe ser una muestra de Fe, “somos tú y yo, tu mirada y la mía”. Y continúo su tránsito por el idioma que utilizan los religiosos cuando hablan de estas cosas tan divinas. Ante un salón de actos de la Casa de Cultura lleno, anclado en un silencio rítmico.

Tobes definió la Semana Santa de muchas formas, como “un acto de Fe”, como “un misterio al que hay que abrir nuestras puertas” o como “una búsqueda de la mirada de Cristo”. También hubo una definición más concreta: la Semana Santa es poner “el arte al servicio de la religión”. Frase que le dio pie a Tobes a disertar sobre el arte de talla y las realidades culturales de los pueblos.

Vivencia de Fe

Chema Manzano es el arcipreste de Puertollano y el presidente en funciones de la Junta General de Cofradías. La coletilla de “en funciones” no es porque su mandato vaya a ser reemplazado prontamente, sino porque es la fórmula que han ideado para limar los problemas que las diferentes agrupaciones tuvieron en otros tiempos. “Lo que intento es que todo el mundo sienta la Junta General de Cofradías como propia”, asegura el arcipreste de la ciudad.

Ahora parece, según relata Manzano, que hay calma en este sentido. El arcipreste, como máxima autoridad eclesiástica en la ciudad, está al cargo e intenta animar a cada cofradía a superarse y hace un llamamiento a la fraternidad, “ni las fraternidades no actúan de esta manera fraternal, qué podemos pedir al resto de la sociedad en este sentido”. Manzano está intentando que las cofradías se arrimen todo lo que pueda a la parroquia. Cree que desde el contacto con sus parroquias de origen se puede trasmitir mucho mejor la “vivencia de Fe” que el religioso considera que es lo fundamental en las fechas de Semana Santa.

El arcipreste considera que es necesario recuperar la pureza religiosa de esta celebración, pero en ningún caso es un talibán del catolicismo … asume los cambios de la sociedad y apuesta sobre todo por llevar las experiencias religiosas a la vida real. Está seguro de que no sirve de nada tener una aptitud muy religiosa de cara a la galería, sino todo ese flujo no se traslada luego a la vida real, a las situaciones cotidianas, a la empatía humana, “sino se hace así es pura hipocresía”.

Identidad

Puertollano afronta otra Semana Santa entre la ilusión y el desconcierto de la gente implicada. La identidad de nuestra Semana Santa es difusa. Nuestra situación nos coloca con una poderosa influencia del sur, de la Semana Santa andaluza, tan espectacular y vendible, pero también la sobriedad y la austeridad que impregna Castilla a sus tradiciones hace que se establezca una mezcolanza que no siempre resulta enriquecedora. Muchas veces, cuando hay influencias antagónicas, la desorientación está servida y se puede caer en el ámbito del quiero y no puedo.

Podría parecer que el equilibrio de las dos tradiciones podría elaborar una Semana Santa propia y muy atractiva. Sin embargo, el hecho de que la expectación se haya ido rebajando en los últimos años hace que el ambiente quede un tanto frío.

No es que no resida una buena dosis de ilusión en las cofradías que desean que el ambiente se caldee de nuevo y la gente vuelva a vivir más la Semana Santa, simplemente existe una sensación de escepticismo extendida, que se representa en las opiniones de los presidente de las cofradías.

Después de que el año pasado se observase que no hubo el decrecimiento de otros años en los días de Semana Santa, que hubo un impasse de estabilización, el deseo de las diferentes cofradías que integran el proyecto de la Semana Santa en Puertollano es que haya un repunte en cuanto a afluencia e implicación de la sociedad en este nuevo año.

Mezclar cultura y religión

Manzano asegura que el ideal sería que hubiera una conexión es justa entre representación cultural y acto religioso. Las cofradías, al ser cuestionadas, opinan de la misma manera. Consideran que la Semana es “patrimonio del pueblo”. Como novedad, este año la Junta General de Cofradías ideó un concurso de dibujos para que los niños participaran dando su particular visión de estas fechas. Más de doscientos han sido los niños que han participado: los seleccionados han estado expuestos en la Casa de Cultura hasta la primera semana de abril.

Es un intento por implicar a los más pequeños en esta celebración. Celebración que pone en evidencia, según la visión de Chema Manzano, que “Dios apuesta por la vida”. El religioso asegura que sin la resurrección la Semana Santa no se puede entender.

Manzano describe la Semana Santa como “la expresión máxima de lo religioso hacia lo exterior”. Partiendo de esta base se comprende la dicotomía expresiva que se establece en la Semana Santa: por una parte lo cultural, lo público; por otra parte, lo religioso, la Fe, lo íntimo. En muchas ocasiones hilvanar con mesura y acierto ambos espectros resulta difícil o, al menos, así lo cree el arcipreste de Puertollano.

El abanico de las Cofradías

Dos nuevas cofradías debutan esta Semana Santa: los Discípulos de San Juan y La Dolorosa. Ambas tendrán su sede en la Asunción. Estas nuevas cofradías elevan ya a diez la lista de agrupaciones que integra la Junta General de Cofradías, asociación que sigue engrosándose, evidenciando que pese que no son los momentos de más auge en la Semana Santa de la ciudad, el ímpetu por participar sigue intacto.

En cuanto a las tallas, hay dos restauraciones. El Cristo de Medinaceli ha sido remozado por el maestro y escultor sevillano Méndez Lestruci. Ha sido, según cuenta Adela Garrido, la presidenta de la cofradía Medinaceli, un arreglo global. “Estaba muy mal ya desde hace muchos años y después de que se mojara el año pasado, peor...” Garrido aseguró que aunque la cofradía venía intentando la restauración de la escultura desde hace bastante tiempo, ésta no se ha podido desarrollar a este año que es cuando la cofradía ha contado con dinero suficiente, gracias al esfuerzo de los cofrades y a los donativos de mucho de los admiradores de esta entalla querida en la ciudad, “ya sabemos que la figura es muy querida en la ciudad y la gente la echaba de menos porque no son pocos los que la visitan en su vitrina de la calle”.

Además del Cristo de Medinaceli, la cofradía del Santo Descendimiento también ha restaurado su paso. Santiago Lara, de Socuéllamos, ha sido el encargado de poner a punto la Virgen de esta cofradía. “La han dejado muy bonita”, cuenta la presidenta de esta cofradía, Ana Pilar Donoso, que informó que esta talla no había sido restaurada en cincuenta años.

La cofradía del Santo Descendimiento tiene su parroquia en San Antonio de Padova. Donoso explicaba que esta cofradía era la de los antiguos ferroviarios de la ciudad y que desde que estos la inauguraron la Virgen no había tenido reparación alguna, “la han dejado muy bonita, ahora lo que tenemos que hacer es cuidarla”. Este paso, al igual que el Cristo de Medinaceli, también se mojó en la lluviosa Semana Santa del pasado año “donde nos encabezonamos en sacarla”, según reconoce la presidenta de la asociación.

Esperan que este año el tiempo respete las horas de procesión. La lluvia es el peor enemigo de los pasos. Ana Pilar Donoso al menos lo espera, al parecer la talla ha tenido un ímprobo trabajo de restauración, “hasta las uñitas y los ojos han sido retocados con mucho cuido”.

Enlazando con la idea de decadencia de la Semana Santa en Puertollano queda una imagen que muchos de los presidentes de las cofradías han referido: carencia de costaleros y de nazarenos para salir a la calle. Es como un problema que existe, que todos mencionan pero del que no se quiere profundizar ni airear. El presidente de la cofradía ‘Oración en el Huerto’, Salvador Navas Muñoz, asegura que el problema existe, “nosotros somos una cofradía pequeña y mantenemos el número de cofrades, incluso lo vamos incrementando”, asegura, “pero la apatía que se vive está afectando en general”.

En este sentido, Nicolás Sánchez Álvarez, presidente de La Piedad, comenta que su paso podrá salir sin problema, pero con menos portadores que en otras ocasiones, “tendremos que hacer un poco más de esfuerzo pero acabaremos saliendo, de eso no hay ninguna duda”. Sánchez invita a todos los ciudadanos a que se acerquen a la Custodia del Sagrario que ellos hacen en su parroquia, San José, durante la tarde y la noche del Jueves Santo.

No hay novedades respecto a los pasos del Cristo de las Maravillas, del Niño Jesús (una de las tallas más queridas por la ciudadanía) y en los de la Vera Cruz. A punto estuvo de hacerse reforma de la talla del ‘Jesús Resucitado’, pero, según cuenta, Francisco Gallardo, han tenido que posponerlo.

La Semana Santa en Puertollano, después de todo lo dicho, en la frase que mejor se simboliza es en la que utilizaba el presidente de La Piedad, Nicolás Sánchez, cuando relataba la mengua de porteadores: “tendremos que hacer un poco más de esfuerzo pero acabaremos saliendo, de eso no hay ninguna duda”. Pues eso, la Semana Santa en Puertollano con un poco de esfuerzo acabará saliendo y haciendo disfrutar a los ciudadanos y, en especial, a los creyente. De eso no hay duda.