Edición mensual - Junio de 2004 - Opinión

Natividad Cepeda, Nieves Fernández y Nicolás Del Hierro

Trío de ases en Madrid

María Luisa Menchón (De la Asociación de escritores y artistas españoles)

Nº 148 - Opinión

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Treinta de abril, Atocha, liturgia del dolor, amor y oración y la hermana lluvia lavando los pecados en llanto de tirabuzones de agua en primavera. Calle de La Paz, Casa de Castilla-La Mancha en Madrid, con recital de Nieves Fernández, en el silencio conmovido de la sala, con Julián Creis, Juana Pinés, Jesús, poetas, pintores, el pequeño Marcos y yo. Comenzó el acto:

1.- Nicolás Del Hierro: Con voz rumorosa de agua transitada, a veces en susurros, entre nenúfares del Bullaque, con amaneceres de niebla. Como una de sus obras que comenté, y un bagaje de versos y prosa de altura inalcanzable, como aquella estremecedora elegía: “se nos mueren los ríos poco a poco/ todavía el Bullaque es un milagro .../”. Y nuestra amistad también con Ana, su esposa, pintora de transparencia, nimbada su frente de halo romántico plateado Byroniano del siglo XIX, castizamente escoltado de una morena (Nieves) y una rubia (Natividad), ambas de “tronío” literario bien cuajado, presentó la obra de una y otra.

2.- Natividad Cepeda: Dama de los molinos, del Quijote, de la Paz y Dulcinea del tercer milenio, como la llamé una vez. Tomellosera y manchega de pro, poeta de verso y prosa, que se despoja del antifaz de la hipocresía para comentar y denunciar con valentía, desde el dolor de mujeres maltratadas, pedir cuentas a los políticos de sus promesas. Las víctimas inocentes en holocaustos injustificables y comentarios de libros de nuestra amiga Nieves Fernández a la que llama “eterna buscadora de palabras”. Escritora de oficio y de palabra, creadora innata con un inmenso álbum de creación diferente y distinto. “Así, un poema tras otro descubre el dolor, la miseria, lo injusto de la vida ejercido desde tantos lados sin fechas de la historia humana”, terminando con el aleluya de que “todavía quedan escribidoras con los sueños intactos y la libertad a flor de piel ...”. Como antorcha encendida en la rubia mies de agosto, su voz de rocío llenó de amor húmedo los corazones.

3.- Nieves Fernández, tercera manchega almagreña, con su pelo endrino de golondrina y brillo de azabache de su mirada joven, muy conmovida entre dos escritores consagrados, comenzó su recital con voz de trigo en la maquila de la aceña, con sabor a miel y aleteo de cigüeñas blancas y desgranó su obra poética y su andadura promocionando la lectura y escribiendo libros y más libros. Una asombrosa mochila literaria donde cabía hasta un ornitorrinco, caperucitas de La Mancha, aladinas, dejándonos asombrados su adaptación para niños y grandes de “Trillos y milanos”, “Pasos contados”, etc. Y sobre todo, rompiendo moldes su poesía: fresca, limpia, nueva, de ayer, hoy y mañana, hecha de ternura en su libro “Trenzas de Andrómeda”, premio nacional de poesía de Andujar, que desde “El patio” a “Perseo”, eran la culminación de una sensibilidad poética extraordinaria, de la que nos fue deleitando con algunos versos, dedicados al pequeño Marcos, su sobrino, que fue glosando: “La puerta de la calle la abre el sol/ ... y después lo cierra la luna/ el patio se abre al cielo con sonrisa de trigo y caramelo.../”.

Días después, Nieves y yo de cuentacuentos en Ciudad Real, ella con caperucita roja de La Mancha, yo con el borrico Manchalico. Y los días 24, 25 y 26 de mayo, primavera de luna en el Retro, de Puertollano, con Juana Pinés y Nicolás Del Hierro, poetas y amigos y también la hermana lluvia pone pátina de belleza entre la niebla, “mayeando” primavera.