Edición mensual - Junio de 2003 - Historia

Cartas desde Toledo

Algunas noticias (más) sobre el Doctor D. Alfonso Limón (XIII)

José D. Delgado Bedmar

Nº 132 - Historia

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Al dar cuenta el doctor Limón en su libro de las “excelencias” del agua agria de la fuente de San Gregorio de Puertollano, resalta algunos datos que hoy no pueden dejar de causarnos sorpresa: “brota hacia arriba con ruidoso borborismo, el cual se oye a distancia de más de treinta pasos; nace fría actualmente, y es su caudal de cantidad como la muñeca de un hombre de mediana corpulencia. (...) Expira la fuente un vapor o tufo tan vehemente que no se puede sufrir teniendo baja la cabeza a las aguas espacio de media Ave María, y ha sucedido privar el sentido de un muchacho y caer de cabeza, y teniendo tan poca agua, de altura como una vara, ahogarse; este tufo o vapor es mayor en el estío cuando es mayor el calor, y en este tiempo su mayor fuerza es desde las cinco de la tarde hasta las siete o ocho del día siguiente. Recién tomada esta agua de la fuente, centellea y salta como el vino generoso, aunque después se quieta”.

Luego de señalar que era agua muy útil para bebida ordinaria, cita que no lo era menos para conservar la salud y alargar la vida, dando cuenta de varios casos de puerto-llaneros que la bebieron en exclusiva y vivieron muchos años. Más sorprendente para nosotros debe ser conocer que “la excelencia de las aguas de dicha fuente para regar las hortalizas y árboles es notoria, y no solamente las tienen por útiles para este ministerio, sino que dicen hace la hortaliza mejor y más sabrosa. Es cierto, y a mi me consta por la experiencia, que se crían con ellas muy excelentes lechugas, cardos, berzas y otras semejantes hortalizas”.

Pasa luego a comparar las aguas de Puertollano con las por entonces famosas de Aspan, aportando al finalizar su propia experiencia con las de su lugar de nacimiento, lo que de paso nos sirve a nosotros para conocer nuevos y curiosos datos sobre la vida y la obra del propio doctor Limón: “Nuestras aguas en todo tiempo están eficacísimas en su acedía y cualidades medicinales, y en el tiempo de las lluvias no pierden esta eficacia, lo cual es manifiesto a todos los que las usan, y yo puedo hoy cuando esto escribo asegurarlo con la experiencia, pues habiendo hecho traer una carga de esta agua en las cajas o frascos que tengo para este efecto, para beberla por las opilaciones que padezco y dolores de estómago de flatos y crudezas dél, se tomó de la fuente en dichos frascos habiendo sido el tiempo muy lluvioso, como lo ha sido todo el invierno y primavera de este presente año de 1677, y lloviendo todos aquellos días tanto, que tuvo mucha dificultad el poder pasar los arroyos con una mula para poder ir por dicha agua. Y se cogió de la fuente a 4 de abril de dicho año, y vino el agua tan fuerte que me causó admiración, y hoy 13 de julio y estos días he bebido de ella por bebida ordinaria en comida y cena, sin mezclarla con vino, y tiene tanta fortaleza que me obliga a destapar el frasco y dar tiempo para que el vapor que está encerrado en él le exhale, porque es fortísimo y el acedía eficacísima”.

Tenemos, pues, que el doctor Limón reconoce que experimentaba en sí mismo los beneficiosos efectos que reportaba el agua agria puertollanera sobre sus “opilaciones” u obstrucciones y sobre sus problemas de estómago, siendo a su parecer mucho más efectiva que la por entonces más nombrada de la fuente agria de la Nava, sita en Almagro, de la cual hace amplio análisis en el siguiente capítulo de su obra junto a otras varias que podían encontrarse en el Campo de Calatrava: los llamados “Hervideros del Jabalón”, que estaban en Ballesteros de Calatrava; el agua de la laguna de la Dehesa de las Higueras, también en término de Almagro; algunos pozos “agrios” sin nombre definido que había en los términos de Granátula y Bolaños; la conocida como Fuente del Diezgo, en Aldea del Rey; otra que había en Valverde (pequeña localidad en las cercanías de Ciudad Real); y tres fuentes más en Mestanza (Las Tiñosas, La Encomienda y Los Pajares); concluyendo con la cita de la fuente de las Aguzaderas de Zafra (Badajoz) y de la fuente de Gonzalvillo, en la provincia de Córdoba.

Otros muchos datos que nos resultan curiosos y de interés completan la amplia visión que sobre Puertollano traza en su libro el doctor Limón. De ellos destacaríamos la existencia en las cercanías del pueblo de una fuente de agua dulce conocida como “Fuensan-ta”, que se ubicaba en la falda de la sierra de Santa Ana y estaba orientada a poniente (creemos que identificable con la que hoy alimenta la laguna allí existente); las amplias noticias que aporta sobre don Pedro de Villarreal y López de Robledo (ilustre personaje nacido en Puertollano, que llegó a desempeñar importantes responsabilidades en Sevilla y al que hoy está dedicado el vulgarmente conocido como “Plazolete de Patón”); o el sorprendente por poco conocido dato de que ciento veinte hombres jóvenes de la localidad fueron reclutados en levas forzosas para luchar en las guerras de Cataluña y Portugal (iniciadas en el año 1640), de los cuales, según el doctor Limón, ninguno volvió a Puertollano, lo que sin duda repercutió en la caída de la demografía local.

Concluyen las noticias citándose a algunos personajes ilustres que, ya entonces, habían iniciado el uso balneario de la fuente por parte de forasteros, al viajar hasta Puer-tollano para usar como bebida (en ningún momento se cita que fueran útiles tomadas en baño) las aguas de la fuente de San Gregorio: Savo Mellini, que había sido nuncio del Papa en España y que entonces era Cardenal en Roma, que comentó en la Ciudad Eterna a algunos puertollaneros que hasta allí llegaron “que no saben los españoles el tesoro que tienen en dicha fuente”; la Princesa de la Palata; el Embajador de Venecia en España; y María de Leiva, sobrina del conde de Baños y dama de honor de la Reina.

Son estos unos datos que, como tuvimos ocasión de señalar en su momento, creemos que ya no se deben incluir en lo redactado para su obra por Alfonso Limón, sencillamente porque no es posible que nuestro doctor hubiera podido llegar a conocerlos. En efecto: según aparece recogido en el libro debido a la pluma de Felipe Vinzani del Águila y titulado “Naturaleza de la agua Termal, Azida, de Puerto-Llano. Enfermedades para que aprovecha, y forma como se ha de tomar. Que ofrece al Eminentíssimo y Reverendíssimo Señor Don Sabo Millini, Nuncio y Colector Apostólico en los Reynos de España, con la Facultad de Legado a Latere y Obispo de Orbieto. El Doctor Don Felipe Vinzani del Águila, Médico de Familia de su Magestad y de la de su Eminencia”, que fue publicado en Madrid en 1685, la visita del citado Nuncio papal para tomar las aguas de Puertollano se produjo en la primavera de ese mismo año y en compañía del embajador vene-ciano. Como sabemos fehacien-temente que Alfonso Limón había fallecido tres años antes, en 1682, y estaba redactando su libro en 1677, cabe suponer que fue algún colega de profesión de nuestro doctor o quién sabe si su propio hijo Francisco el que, conocedor de lo contenido en el pequeño librito del doctor Vinzani, quiso que se añadieran al manuscrito original estos significativos datos sobre la utilización del agua por personajes de tanta importancia, lo que sin duda reportaba una mayor “categoría” para la fuente puertollanera.

En cualquier caso, con todo lo analizado hasta este momento creemos que queda clara la extraordinaria importancia que reviste la obra del doctor Limón, tanto para la historia de la Hidrología médica española (a la que se considera que da inicio), como para la pequeña historia de Puertollano. Cabe interrogarnos, no obstante, sobre cuándo fue conocida la existencia del libro en nuestra localidad y la importancia que se le dio. Esto, junto con la difusión que alcanzó en su época y los ejemplares que hoy se conservan del mismo, serán motivo de estudio en la “Carta desde Toledo” del mes próximo. Hasta entonces.