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N° 177 Edita: Intuición Grupo Editorial S.L. Agosto 2006

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Jesús de Manuel durante su paso por el programa “Supervivientes” de Tele 5

“El concurso no es como la película Náufragos pero tampoco hay tantas diferencias”

Nuestro periódico le seguía desde su sonado paso por Operación Triunfo y, de hecho, en una de nuestras ediciones anteriores dábamos cuenta de la salida de su disco cuando, sin previo aviso, se anuncia su entrada en el programa concurso de Tele 5 “Supervivientes”.
La Comarca

La Comarca: Nuestro periódico anunció la salida de tu disco a finales de mayo y, de pronto, no sale a la venta tu disco porque te vas al concurso ¿Qué ocurrió ahí?

Jesús de Manuel: Iba a sacar mi disco a finales de mayo, principios de junio, pero me llamaron de Telegenia, que es la empresa que me representa para programas de televisión, ofreciéndome la posibilidad de entrar en este concurso. Me llamaron con muy poco tiempo y pensé que era mejor postergar la salida del nuevo disco para promocionarme en el concurso. Porque pensé que así me podría conocer mucha más gente, y que eso sería bueno para la promoción del compact disc.

Además quería probarme como persona, porque como cantante ya lo hice en Operación triunfo, y ésta era una buena oportunidad para ello porque, en la Isla, no entran ni actrices, ni cantantes, ni misses, ni modelos, allí entran personas y de lo que se trata es de tirar para adelante como supervivientes de una isla, no siendo actriz ni modelo ni nada, siendo personas. Pensé que era el momento en mi vida en que, después de pasar una época muy bonita, todo autógrafos, todo fotos, ¡muy guapo!, ¡qué bien cantas!..., y necesitaba un toque de humildad…, no quiero decir que hubiera perdido la humildad pero es bonito reencontrarse con la esencia de la vida y decir algo que ha pensado todo el mundo ¿qué me llevaría a una isla desierta? No es la película de “Náufragos” pero tampoco difiere mucho.

L. C: Después de tu paso por OT ¿Por qué aceptaste el reto de la supervivencia en otro programa de televisión?

J D M: Me meto en un concurso así por motivos promocionales, porque en ese momento iba a sacar mi disco pero, al final, en el programa se me ha conocido más como persona, ya que he llegado a la final y he estado más tiempo que en OT. Lo que sí es verdad es que en Supervivientes me he encontrado como persona, porque me he dado cuenta de esas pequeñas cosas, que sabes que están pero no les das mucha importancia. Por ejemplo, cuando tu madre te dice que tardes poco en ducharte y tú, sin valorar el consumo de agua, no le haces mucho caso; o cuando llegas a casa y te encuentras la comida calentita y en la mesa; o cuando abres la nevera y hay víveres; y hasta cuando llueve y tienes donde cobijarte. Son cosas que no valoramos y hasta que no te ves en una circunstancia así no aprecias en su justa medida.

Pero, sin ninguna duda, lo que más se nota es la ausencia de la familia, de los seres queridos… Ya lo visteis cuando fue mi madre a verme que eso, para mí, fue lo más grande del mundo además de un subidón de energía a cuatro semanas del final, porque en ese momento yo estaba muerto.

Ahora que estoy aquí os lo puedo contar pero, aunque en este momento, el balance sea muy positivo, cuando estaba allí todo era negativo y lo pasaba muy mal. De hecho mi estrategia fue la de reservar energías porque me di cuenta que resistir allí no era fácil.

L. C: ¿Qué era lo más duro?

J D M: Lo más duro era el hambre. Porque te corroe por dentro e, incluso a una persona como yo que no soy nada problemático, le puede obligar a hacer verdaderas locuras.

Luego estaba la lluvia y la humedad del ambiente. La lluvia era otro serio inconveniente porque te llovía en cualquier momento y, si te mojabas, con la humedad tardabas mucho en volver a estar seco. Y finalmente el “famoso” fuego porque, si fue difícil encenderlo al modo “primitivo” tal como hice, lo más difícil era mantenerlo porque apenas había madera. No olvidemos que era un parque natural y no se podía cortar mucha. De hecho, la mayor parte nos llegaba húmeda porque llegaba a través del mar con las mareas. Por lo tanto, nos las tuvimos que ingeniar para economizar con la cantidad de madera que quemábamos cada día.

L. C: Por cierto ¿has recuperado ya la sexualidad perdida?

J D M: Pues sinceramente estoy en ello y cuesta porque después de treinta días sin actividad sexual no está resultando fácil. Te parecerá una broma pero en la isla se perdía totalmente la líbido. Yo veía a Aida Yéspika o a Verónica, que son dos mujeres “cañón” y las veía como árboles porque allí lo que más importaba era el alimentarse. Yo no sé los demás pero, en mi caso concreto, he pasado los dos meses y pico, unos setenta días, de abstinencia total. Nada de nada.

L. C: ¿Hubo algún momento en el que la organización del programa aceptase ayudaros en necesidades básicas como la alimentación?

J D M: En ese sentido es cierto que cuando ya nos veían muy mal nos daban algún coco extra porque, aunque la gente se piense que comíamos coco sin control, la cosa estaba muy restringida porque había muy pocos cocos. De hecho, si hubiese habido de sobra ¿creéis que hubiésemos pasado hambre? Los cocos se acabaron a los pocos días de estar allí y nos daban dos cocos cada dos días. O sea una cantidad para, al menos, poder subsistir.

Como sabéis, también nos daban arroz pero era una cantidad insignificante. Para que os hagáis una idea, nos daban 50 gramos de arroz para cada día, aceite de coco malísimo y sal. Yo, en los momentos de hambre, hasta he llegado a comerme la pasta de dientes.

L. C: ¿Y el exquisito revuelto de cucarachas?

J D M: Ah, sí. Había cucarachas pero estaban tan sofritas y tenían un revueltillo tan bueno, con cebollitas y pimientos, que me las comí sin darme cuenta, todo para dentro. Si me dan la cucaracha así, sola, no se lo que hubiera hecho, pero con ese revuelto tan rico solo notaba algo extraño cuando “ronchaba”, pero estaba bueno y además había mucha hambre.

L. C: Pipi ha denunciado una serie de salidas nocturnas a la búsqueda de comida ¿Qué hay de cierto en ello?

J D M: Lo único que sé al respecto es que por allí había bolsas de basura con los restos de la comida y los desperdicios de los que trabajaban allí. Os puedo decir que había dos chicas, las más guapas del concurso y que llegaron casi a la final, salían por la noche y revolvían la basura para buscar comida, que la encontraban normalmente. Y, sobre todo, con el tema del tabaco. Yo no sé si se lo daba algún negrito de la cabaña o eran las colillas que había por ahí, pero también conseguían tabaco. Aunque, cuando hay hambre se hace cualquier cosa para conseguir alimento.

L. C: También hubo algún problema con unas gambas que te dieron y que, al final, te obligaron a renunciar a ellas…

J D M: Bueno, yo creo que en algunas ocasiones se me ha tomado como cabeza de turco. Ahí está el caso de las gambas o el, todavía más problemático, caso del fuego. En lo de las gambas tengo que decir que había mucha hambre y si, en esas circunstancias, alguien te ofrece comida lo más normal es que la cojas, aunque después haya que devolverla como tuve que hacer yo. Pero, como te decía, en este concurso siempre he estado en el ojo del huracán y algunas veces he sido el “cabeza de turco” porque era el más joven de todos.

L. C: El fuego y los mecheros han sido también protagonistas en el programa concurso ¿Qué pasó ahí?

J D M: A mí me acusaron de lo del fuego porque yo le puse cara a su consecución, que fue de manera totalmente natural después de casi dos días de trabajo. Por cierto, el otro día llevaron a la televisión a un experto para que hiciera fuego de forma primitiva y al final, cuando me lo explicó, lo hice más rápido que él. En cuanto a los mecheros, se ha confirmado que fueron Pipi y Verónica Hidalgo quienes los introdujeron aunque después no fuesen utilizados nunca.

L. C: Otra de las grandes interrogantes del programa es ¿Por qué no volviste a encender el fuego de forma natural después de las dudas sobre su consecución inicial?

J D M: No lo intenté otra vez porque así lo consensuó el grupo. Si hubiese estado yo solo lo hubiese hecho, pero el grupo lo decidió así y había que respetarlo. ¿Qué pasó? Pues que después de que Ángel dijera que se acababa el programa, por la decisión tan injusta que adoptaron sin ningún tipo de pruebas, nos dijeron que podríamos conseguir el fuego como recompensa en nuestra prueba más inmediata. Y así fue. Decidimos esperar tres días sin comida ni fuego y, después, conseguirlo a través de la prueba para ver si así zanjábamos de una vez por todas el tema de los mecheros. Pero la cosa se complicó porque empezamos a indagar y, además de los dos mecheros de Vero y Pipi, aparecieron tres mecheros más.

L. C: ¿Tú no te llevaste ningún mechero ni utensilio?

J D M: Aunque se me ha culpado yo no llevé nada, ni mecheros ni utensilios. Si es verdad que cuando salí de aquí llevaba, en un cordón de la capucha, dos cerillas y dos anzuelos, y lo comenté en el avión. Pero luego, cuando ya estábamos allí, dos o tres días antes de la entrada en la isla, cuando nos iban a revisar las maletas, decidí deshacerme de todo y afrontar el concurso legalmente sin ningún tipo de triquiñuelas. De todas maneras aunque los hubiese llevado, de poco habrían servido porque nada más llegar tuvimos que saltar al agua desde un helicóptero con lo que las cerillas se hubiesen mojado y hubiesen sido inservibles.

L. C: ¿Crees que sin todo esto podrías haber ganado?

J D M: Pienso que me ha perjudicado y que, efectivamente, ha sido un lastre para alcanzar la victoria en la gran final. Pero estoy contento y a la vez tranquilo porque en este concurso hay que aprobar dos asignaturas: la de la supervivencia, que creo que la he aprobado. Y la de la convivencia, que esa si que la he aprobado con creces. No queda bien que lo diga yo pero ahí están los resultados. No he sido nominado nunca y, además, he tenido siempre un trato cordial en el grupo y más aún en una convivencia extrema como es el caso. Imagínate cuando hay un trocito de comida y hay que repartirlo entre 12 personas. No te quiero decir cuando repartíamos el arroz, se nos ponían los ojos como búhos para contar los granos.

L. C: Carmen Rousso tuvo una asignatura menos, la de la convivencia, y ganó el concurso. ¿Qué opinas de esto?

J D M: En este caso, hay muchas diferencias con respecto al resto de concursantes porque Carmen había estado en el concurso italiano y sabía perfectamente que el que se fue a la isla desierta, un modelo español amigo de Jordi llamado Sergio Muñiz, también ganó. Lo de Carmen tiene mucho valor pero ya había estado en otra isla, sabía como funcionaba, y eso es muy importante. Porque, ahora mismo, tú me sueltas en una isla y yo no paso penas. Yo sè como hacer fuego, como buscar alimento, como sobrevivir, y eso te da ciertas ventajas ¿o no?

Y en cuanto al tema de la soledad solo tengo que recurrir al refranero: “Más vale solo que mal acompañado”. Ella se ha ahorrado otros muchos problemas al estar sola, se ha ahorra muchas discusiones. Y, eso sí, es verdad que ha “cazado” menos pero lo poquito que conseguía era para ella sola, sin necesidad de compartir nada. El tema de “Coco”, no quiero decir que no tenga valor pero ha sido un poco “teatro”. Porque ya existió un “cocoEnzo” en la edición anterior en la que también escribió una carta con sangre.

A mí lo que más me duele, sinceramente, es que tenga que venir una persona de fuera a ganar el concurso. Eso es lo que más me ha dolido. No por el hecho de no haber ganado yo, porque creo que con llegar a la final ya he ganado, sino porque podía si hubiese ganado Verónica lo habría entendido. Pero Carmen Rousso, una mujer reconocida y que ya está acomodada, no creo que sea la mejor ganadora porque hay que dar siempre una oportunidad a la gente joven. Yo no voy a dudar de esta victoria, pero si no hubiese salido lo del fuego y los mecheros no sé lo que hubiera pasado. Solo hay que ver como estaba el público el día de la final y, durante el concurso, como era blanco continuo de las cámaras y el protagonismo que me daban. De todo esto yo no he sido consciente hasta mi regreso cuando he visto los resúmenes y, más aún, cuando me lo ha dicho la gente que ha seguido el programa.

L. C: Y no nos podemos olvidar de ella y de su precipitada marcha ¿Qué pasó con Marlene Mourreau?

J D M: Creo sinceramente que Marlene habría alterado seriamente todo el funcionamiento del grupo. Porque, en primer lugar habría sobornado a los “negritos” que había en la cabaña próxima a nosotros. Y, además, hubiese alterado la convivencia de un programa que ha estado caracterizado por una buena armonía, por la educación y el respeto. Hemos estado en situaciones mucho más complicadas que otros realities y, sin embargo, siempre ha habido respeto y educación.

L. C: Ahora que ya estás en Puertollano ¿qué es lo que sientes al ver las imágenes del programa?

J D M: Pues que ahí está reflejada la ilusión de un joven de 24 años por su pueblo, por su gente y por su familia. Con mucha ilusión, y sintiéndome muy orgulloso de mis raíces, he estado en un concurso sin ningún tipo de apoyos, porque en mi familia nadie ha sido artista, salvo mi padre que, además de abogado, es un artista de los juzgados.

He conseguido ubicarme y conseguir un pequeño capital con el que me he comprado una casa que, con mi edad, creo que está bastante bien.

L. C: Se ha hablado que cada uno de los participantes cobraba 8.000 euros por semana ¿Esto es cierto?

J D M: Para empezar, no se pagaba igual a todos los concursantes porque esto debía ir con relación al caché. Jordi, por ejemplo, era el que menos cobraba porque a nivel mediático era para ellos el que menos peso tenía. En cuanto a mí, yo habré cobrado la mitad de lo que dicen pero, si te pones a echar cuentas, entre lo que se llevan los representantes y hacienda te quedas “doblao”.

L. C: Y tu familia ¿Cómo ha visto tu participación en este programa-concurso?

J D M: Mira, uno de los grandes recuerdos del programa fue cuando me entregaron una carta de mi padre, después de que la ganase en una prueba como recompensa, en la que me decía que se sentía identificado conmigo porque se fue a Melilla de soldado raso y volvió de sargento. Yo me vi identificado con él en ese momento y fue por lo que dije esa famosa frase de que vine al programa hecho un niño y salgo hecho un hombre. Y es que cada vez soy más consciente de que tengo muchas cosas en común con él, porque los dos somos unos luchadores de la vida y nadie nos ha regalado nada. Yo me veo tan reflejado en él que, por ejemplo, comenzó siendo un obrero de Repsol y cuando se dio cuenta e lo que es la vida, a base de esfuerzo y trabajo, se sacó su carrera trabajando. Yo, por mi parte, he estado siempre buscándome la vida en lugar de pedirle dinero a mi padre. He trabajado en los montajes, en la televisión, montando muebles, o como cantante en pueblecillos por ahí, ganado 80 o 90 euros por gala, sin tener necesidad de ello. Pero así he aprendido a valorar lo que cuesta ganarse el pan. Somos dos personas muy normales, sin ningún tipo de alardes. Creo que tengo muchas cosas en común con mi padre.

Pero, con relación a mi familia, han seguido tan de cerca el concurso que han adelgazado tanto o más que yo.

L. C: ¿Y tu madre?

J D M: Una madre es lo más grande del mundo. En estos días me he dado cuenta de muchas cosas y, fíjate, el día que llegó al concurso yo le tocaba la cara como si fuese un ángel, porque para mí, en ese momento, lo era. Creo que mi madre ha sido otra superviviente, porque si Marlene, que ni siquiera paso allí una noche, es una superviviente ¿por qué mi madre no? Además, en el plató, siempre supo estar a la altura de las circunstancias, con clase y con respeto.

L. C: ¿Y Fanny, tu novia?

J D M: Ahora tenemos una relación muy buena y me alegro de haber ido a la isla por ella. Porque después de estar allí te das cuenta de tantas cosas importantes que, nada mas regresar le dije: “Fanny, discúlpame porque en el último año no he estado cuando me has necesitado porque estaba trabajando pero, a partir de ahora, voy a tratar de compatibilizar todo esto porque te quiero mucho y quiero que estés ahí”. Por lo tanto, con mi novia no hay ningún problema y ahora estoy mejor que nunca con ella.

L. C: ¿Proyectos?

J D M: Cosas increíbles. Para empezar estamos negociando que la organización del concurso reconsidere su idea de entregar el coche solo al ganador y nos lo entregue también a Vero y a mí. Y otra cosa, Santiago Segura me ha dicho que le mande mi currículo para tenerlo en cuenta en su próxima película. También me ha surgido la posibilidad de trabajar en Cámara-Café o en algunos programas del prime time, como OT, para colaborar con ellos. Pero lo más importante, sin duda, es mi carrera musical y mi nuevo disco que, a pesar de haberse retrasado su salida, va a salir muy beneficiado de todo esto. Hemos quitado algunas canciones para poner otras de mayor nivel, con autores de canciones para gente como Bisbal como es Gabriel Oré o con canciones como“amor de contrabando”, que quizá sea el single, de Miguel Sáez. Por otra parte, estamos trabajando en las colaboraciones y es posible que haya alguna con Mónica, mi compañera de OT, y con gente consagrada como David Bustamante con quien tengo una gran relación.

El caso es que para octubre mi disco estará en el mercado, con sonidos latinos, de orquesta tipo Miami. Serán diez canciones y dos bonus track: una remezcla de algún tema y una versión del tema “Siéntela” que ya canté allí en la isla.

L. C: ¿Y en el capítulo de agradecimientos?

J D M: En primer lugar a mi familia, a mi novia y a mi pueblo por el apoyo que me han prestado siempre. Pero quiero destacar aquí el apoyo del ayuntamiento de Puertollano, que han colaborado en mi nuevo disco. Y a Deportes Zeus por su ayuda a conseguir a la firma ORË para el vestuario deportivo en todas mis apariciones en televisión. Aunque, en este capítulo, también hay que reseñar las dos marcas de prendas de vestir que me apoyan, como son Bandolli y Datch.

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